El
gran amor y respeto de David por toda la vida ha resultado
en este álbum clásico sobre Nueva Zelanda antes de la llegada
del hombre.
Melodías bellas y llenas de gracia combinadas con antiguos
instrumentos Maori han resultado en este imponente trabajo,
una ofrenda de reverencia a la sacralidad de la Tierra.
Los sonidos ambientales transportan al oyente a un mundo antiguo
de continentes perdidos, un tiempo de recuerdos antiguos.